Podría sucedernos a cualquiera:
- ¿Puedo hacerte una pregunta?
- Dime.
- ¿Qué harías si no estuviera siempre?
- (él se rie) yo que sé! ¿A que viene eso ahora? (vuelve a reir)
- Viene a que es una pregunta.. contestame.
- Ai… pues no sé. No me lo he planteado.
- Planteatelo ahora.
- Pues no sé…
- Si me lo preguntaras a mi tendría una respuesta muy rápida, sencilla y directa.. Ya veo entonces lo que te importo… no sabes ni decirme lo que significaría no tenerme.
- No es eso! Pero esque es algo que no sé, no me lo he planteado nunca porque siempre estás. No pienso en como sería si no fuera así…
- Pues te recomiendo que empieces ha pensarlo.
- ¿Porque?
- Porque me dado cuenta de que no significo lo que significas tu para mi, soy demasiado sustituible, demasiado fácil de obviar porque ya estás acostumbrado a que te vaya siempre detrás como una tonta.
- ¿A que viene todo esto ahora? No lo entiendo!!
- Te lo estoy diciendo. Te estoy avisando para que no te pille por sorpresa y sea peor, pero no voy a estar aqui siempre, no de ésta forma.
- ¿Pero q dices? ¿De que forma?!
- No te das cuenta. ¿Lo ves? Tú te preocupas por otras de la misma forma en la que yo lo hago por ti, yo soy siempre el último plato que sabes que está siempre. No voy a seguir siendo yo la tonta.
- (él no entiende nada)
- No me mires así. No puedo más. Tú sabrás si merece la pena arreglarlo…
(ella se va entre lágrimas, ha dicho lo que sentía, pero duele demasiado admitirlo. él se queda parado sin saber que hacer. Se acaba de dar cuenta que ha perdido lo único que tenía en realidad. Acaba de darse cuenta. Demasiado tarde…)